Diversión con una ovillo de lana: Pungo

Diversión con una ovillo de lana: Pungo

Los juegos argentinos siguen creciendo dentro de la industria. En 2025 tuvimos lanzamientos más que interesantes como  a Baki Hanma: Blood Arena de Purple Tree Games – Siendo el primer videojuego licenciado de anime hecho en nuestro país – y el buen recibimiento por la crítica y jugadores de Go Slimey Go!, por mencionar algunos. Por eso nos alegró muchísimo el anuncio de que Pungo, una de las propuestas más divertidas que probamos el año pasado y que se lanzó el 12 de diciembre.

Pungo es un juego estilo PVP (el acrónimo de Player vs Player, en español lo que se conoce como jugador contra jugador) inspirado en el clásico Pong de Atari. El estudio desarrollador, White Eyes Studio, buscó darle una vuelta fresca y divertida poniendo como centro de la acción a gatitos que se enfrentan con un ovillo de lana en coloridos escenarios y una estética llamativa. 

El apartado artístico y el cuidado al detalle que tuvo el estudio para diseñar los escenarios y personajes jugables que, aunque parezcan sencillos, logran diferenciarse y tener una identidad muy marcada. Mientras tenemos fondos animados con una estética llamativa, contamos con un rooster de personajes que van desde gatos que son parte de las familias de los desarrolladores, como algunos inspirados en personajes de la cultura pop, Totoro, El Eternauta o Pikachu. Un muy buen añadido para el extenso compendio de personajes jugables que iremos destrabando a lo largo de nuestras partidas. 

Además, todos los gatos cuentan con pequeñas biografías donde se menciona algún dato de su personalidad y, en el caso de ser reales, incluyen fotos de los mismos. Esto además de ser un lindo detalle para demostrar el amor que les tienen a sus gatos, le da un trasfondo a cada personaje y los hace sentir únicos.

Enfocándonos en lo mecánico, a lo largo de cada partida aparecen distintos powerups y trampas que pueden perjudicar a tu contrincante, o más bien, darte alguna ventaja por una breve franja de tiempo. Entre estos podemos encontrar la posibilidad de que el oponente no pueda moverse, que se vuelva más pequeño o que sus movimientos sean menos precisos. También hay algunos beneficios que podes conseguir a lo largo de la partida como volver a nuestro gato más grande, haciendo que los golpes sean aún fáciles y dejando muy poco margen para el error. 

Aunque parece simple jugar con un ovillo de lana, los gatos cuentan con un pequeño movimiento de cabeza o de pierna que si logramos coordinar al momento de golpear la pelota, esta tomará mayor velocidad, entrando en una sinergia de reflejos, golpes y contragolpes.. Esto hace que cada enfrentamiento se vuelva más dinámico y hasta frenético, generando una gran versatilidad a las partidas. 

El apartado sonoro es otro punto a favor de la experiencia, debido a que utiliza sonidos que se pueden asociar a géneros como el breakbeat o drum and bass, que funcionan de manera perfecta con el ritmo rápido de las partidas. De hecho las canciones van aumentando su velocidad a medida que la partida va avanzando y en especial cuando el ovillo de lana se mueve más rápido. 

A modo de conclusión, recomiendo muchísimo probar Pungo porque es una experiencia sumamente rejugable, ideal para partidas cortas y que se puede disfrutar aún más en modo cooperativo, jugando con amigos, que me parece lo más importante de la propuesta.

Un gamer a tiempo parcial. Fanático acérrimo de los metroidvanias y los juegos de acción. Si te gustan los soulslike y blasphemous, te va a gustar lo que escriba.

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